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viernes, 22 de julio de 2016

Miguel Ríos "Rock and Ríos" (1982)

A primeros de los ochenta, Miguel Ríos ya era un artista acostumbrado a materializar ideas pioneras. Diez años antes de grabar Rock & Ríos había publicado el directo Conciertos de rock y amor. En plena transición, anticipó en la gira La Noche Roja una fórmula que hoy hace furor: festival itinerante patrocinado por una marca con intereses en el mercado juvenil mueve por toda España a grupos punteros del momento.
También fue el primero que se empeñó en sonar con material técnico extranjero y, después de Rock & Ríos, siguió exprimiendo las posibilidades del formato en giras como El rock de una noche de verano (1983) y Rock en el ruedo (1985).

El proyecto Rock & Ríos era distinto. En él confluían algunos de los elementos que el artista granadino había manejado con anterioridad, pero se aportaba una importante novedad: en lugar de grabar al final de una larga gira, con una banda rodada y repertorio ya conocido, se registraría un concierto con algunas canciones nuevas y el disco resultante serviría como excusa para poner en marcha un gran tour veraniego.

No extraña que Ríos decidiera incluir el lema “Lo hicieron porque no sabían que era imposible” en las hojas interiores de éste doble directo, el más emblemático en la historia del rock español. A la dificultad de ensayar un abundante cancionero en tan sólo nueve días, se sumaron varios impedimentos logísticos durante y después de la grabación.

El granadino evoca las complicaciones: “El plan era grabarlo en dos días, el 5 y 6 de marzo, pero tuvimos que pasar por un montón de peripecias. La primera de ellas, que el camión con el estudio móvil no llegó a tiempo. Tenía que haber llegado el día antes del primer concierto.

La putada es que lo pararon en la frontera y llegó el día del primer concierto, a las seis de la tarde, así que ese día no se pudo grabar prácticamente nada. Todo lo que se usó en el disco es del sábado 6″. Las sorpresas no terminaron ahí. Cuando llegaron a Londres para mezclar el álbum, se encontraron “con que una de las cintas de dos pulgadas estaba deteriorada, así que tuvimos que hacer veinte minutos de mezcla sin parar”.

Una vez salvado ese escollo y con la obra ya masterizada, pudieron respirar: “Enseguida supimos que habíamos acertado. Pusimos música a todo el verano de 1982 y aquel disco es responsable de que yo hoy esté aquí”.

Las claves del éxito de Rock & Ríos no son ningún secreto. El disco, grabado en el ya demolido Pabellón del Real Madrid, captura al artista en su mejor momento. Miguel Ríos estaba en forma –tenía 38 años– y contaba con el apoyo de una banda increíble. Pero por encima de eso, están las canciones.

Cuatro de ellas –Bienvenidos, Blues del autobús, Reina de la noche y Generación límite– habían sido escritas ex profeso para el álbum. El resto conformaba un impecable repaso a su trayectoria anterior, con paradas en estándares propios y ajenos como Al-Andalus, El río, Santa Lucía o Banzai.

Además, el andaluz incluyó un dinámico medley con canciones de Leño, Moris, Burning, Tequila y Topo, anteponiendo su devoción rockera a los galones de pionero: “Los admiraba mucho. Quería rendirles un homenaje porque me parecían músicos importantísimos, estaban haciendo música que nos convenía mucho que existiera.

Esto era otra cosa, más mesetaria, sudorosa, greñuda y realista. Pero, además, las canciones eran cojonudas “. Por aquel entonces, sus discos se vendían estupendamente, pero Rock & Ríos fue lo nunca visto. “No tengo idea de cuánto ha vendido exactamente”, admite, “las compañías suelen tener devoción por ocultar las cifras; no digo que te engañen, pero la estadística no va con ellos.

Yo sigo recibiendo liquidaciones por el disco, pero no sé exactamente de dónde vienen, así que ni idea. También se vendió bastante la reedición de 2007. En aquella época llegamos a 400.000 discos; yo tengo el reconocimiento de la compañía por los 300.000 dobles. Rock & Ríos fue un cheque en blanco para mí“.

También marcó su momento de mayor popularidad. A partir de ahí, su carrera empezó una cuesta abajo –con ciertos picos de intensidad, eso sí– que el rockero asume como parte del juego, sin resquemor: “Hicimos discos buenos después, pero cada vez vendíamos menos.

Rock & Ríos llegó en un momento en que la sociedad estaba para eso. También tenía que ver con la política, con recuperar la calle, con poner por delante al ciudadano… eso también contaba. No pudimos mantener ese nivel, pero así es la vida: después de un mega éxito sólo es posible declinar”.


01 - Bienvenidos
02 - Sueño Espacial - Año 20 -00
03 - Generación Límite
04 - Un Caballo Llamado Muerte
05 - Buscando La Luz
06 - Blues Del Autobús
07 - El Río - Santa Lucía
08 - Banzai
09 - Reina De La Noche
10 - Los Viejos Rockeros Nunca Mueren
11 - Rocanrol Bumerang
12 - Al-andalús
13 - Homenaje A Miguel (instrumental)
14 - Himno A La Alegría
15 - La Basca Vacila (instrumental)
16 - Maneras De Vivir
17 - Mis Amigos Donde Estarán
18 - El Laberinto
19 - Salida Número 3 (instrumental)
20 - Lua, Lua, Lua
Rock and Ríos Grabado en directo los días 5 y 6 de marzo de 1982

Mariano Díaz, teclado.
Thijs van Leer (miembro y actual líder del grupo Focus), teclados, flauta y programación electrónica.
Tato Gómez, bajo y coros.
Sergio Castillo, batería.
Mario Argandoña, batería, percusión y guitarra acústica.
Paco Palacios, guitarra y voces.
Antonio García de Diego (que aparece al fondo en la portada del elepé), guitarra y voces.
John Parsons, guitarra.
Salvador Domínguez, guitarra.


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