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jueves, 8 de diciembre de 2016

Irmin Schmidt & Kumo ‎"Axolotl Eyes" (2008)

El tecladista de los legendarios alemanes Can regresó en 2008 acompañado del productor británico Kumo, alias de Jono Podmore, para editar la tercera colaboración que une a ambos artistas tras la banda de sonido para la obra de teatro “Gormenghast” de 1997 y el disco, “Masters Of Confusion” de 2001. A través de una propuesta electrónica muy lúdica, alejada de las directrices cósmicas y minimalistas de sus compatriotas germanos, el trabajo logra abarcar diversas sensibilidades dentro de este extenso campo de exploración musical.
Las declaraciones del mismo Schmidt, son decidoras al enfrentarnos a las siete composiciones que componen la placa: “La música actual es muy rica, y tan contemporáneo me parece Aphex Twin como Sonic Youth. Lo que pasa es que a veces los compositores nos obsesionamos tanto con el lenguaje que la manera de expresarse se vuelve incomprensible.

Olvidamos que Dante, por ejemplo, utilizando el italiano vulgar creó una obra de arte suprema. La música contemporánea es un mundo exclusivo y excluyente. Yo intento no excluir nada, ni el jazz ni la música popular. Se trata de tomar y experimentar con ello, como hacía Marcel Duchamp”.

Para lograr este objetivo de contener distintas vertientes de la música contemporánea, Schmidt en guitarra, piano y diversos teclados, Kumo en violín, theremin y aparatos electrónicos, más los aportes ocasionales de Paul J. Fredericks en la voz y Ian Dixon en la trompeta, concadenan una serie de sensibilidades musicales, que sin inclinarse por ningún género específico, consiguen conformar un disco que puede ir desde la densa experimentación sónica hasta piezas de liviano ánimo bailable.

De este modo, en la apertura con “Kicks On The Flood”, se hace presente un tipo de jazz-lounge que recuerda al Miles Davis del disco “Tutu”, pero con vocalizaciones, beats constantes e interludios, que llevan a la pieza a momentos más volátiles y agresivos. El lado más ambiental aparece con fuerza en la misteriosa “Drifting Days, Crime Pays”, donde el piano protagónico de Schmidt, es adornado con otros elementos sonoros generados por la misma trompeta y el theremin.

Sin embargo, estas piezas más relajadas y suaves, quedan atrás cuando los sonidos ultraterrenos de “Umbilicus Clear”, hacen recordar a grupos rupturistas e industriales como Throbbing Gristle y el Autechre menos digerible. Si los dos primeros cortes estaban unidos por medio de secuencias continúas, que le otorgan a la música un sentimiento agradable y aéreo, en el tercer tema pasa todo lo contrario: Un track ansioso y oscuro, que se va generando a través de un profuso manto de sonidos y pequeños fragmentos de experimentación que van conformado un todo individual.

La sensación de alivio necesaria llega de la mano de “Raketenstadt”, donde la dupla actúa como catalizadora de diversos elementos estilísticos que van desde el jazz easy listening, el IDM y el techno experimental. La composición homónima, inspirada en esas extrañas lagartijas anfibias llamadas axolotes, que incluso, etimológicamente quiere decir “monstruos acuáticos”, provoca la sensación subjetiva de asombro, rareza, asco y escalofrío.

Sin duda, características que Schmidt ocupa como metáfora de la condición humana –imposible no recordar el cuento de Julio Cortázar inspirado en estos animales donde el observador finalmente pasa a ser el observado-, por medio de ruidos acuáticos, ritmos entrecortados y progresiones de sonidos estrafalarios.

De la experiencia acuática pasamos a la aventura galáctica de “Meteor Infected”. Un tema que como ninguna de los otros, recuerda la estética del krautrock más meditativo de sus compatriotas de Tangerine Dream, Ash Ra Tempel  o Cluster. El violín combinado con samples y manipulaciones electrónicas, logra generar sentimientos de inestabilidad y angustia. Finalmente, el cierre con “Etrurian”, con el piano como principal elemento sonoro, es el tema más etéreo y volátil del disco, demostrando que si la creatividad va de la mano de un firme contenido teórico, sus posibilidades de libertad se abren realmente al infinito.

Terminemos con las palabras de Schmidt: “cuando era joven la música clásica se estaba rindiendo a las repeticiones de Tony Conrad, el minimalismo de Steve Reich y la exuberancia de Terry Riley, todos ellos compositores con un background clásico pero con un horizonte de trabajo muy amplio, mucha imaginación y pocos prejuicios. Sus conciertos tenían más que ver con una improvisación de Jimi Hendrix que con un recital de ópera. Ese fue el acontecimiento que cambio mi vida artística”


Kick On The Floods 7:42
Drifting Days, Crime Pays 3:26
Umbilicus Clear 7:41
Raketenstadt 7:04
Atoloxl Eyes 8:06
Meteor Infected 5:54
Etrurian Waltz 7:12

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