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martes, 17 de enero de 2017

Victor del Árbol Romero "Un millón de gotas"

Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.
Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño.

Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar.
Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Nazino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.

Una gran historia de ideales traicionados, de vidas zarandeadas por un destino implacable, una visceral y profunda historia de amor perdurable y de venganza postergada; un intenso thriller literario que recorre sin dar respiro la historia europea.

Con una prosa impecable, directa y contundente y utilizando un narrador omnisciente el autor a lo largo de dos momentos temporales nos irá desgranando dos hilos argumentales que terminarán convergiendo en uno solo. En el presente conoceremos a Gonzalo Gil, un abogado sin demasiado éxito ni personal ni profesionalmente, cuya vida se verá sacudida tras el suicidio de Laura, su hermana, acusada de haber matado a un mafioso que secuestró y asesinó a su hijo.

No todo parece estar tan claro y Gonzalo se verá obligado a dejar de ver la vida pasar al verse envuelto en una peligrosa investigación que le hará viajar hasta el pasado de su propia familia y empezar a descubrir quién fue realmente Elías Gil, ese padre ausente desde que era un niño. En esa búsqueda del héroe ausente será el propio Gonzalo quien se encuentre a sí mismo.

Por otro lado, acompañando a Elías Gil nos trasladaremos a 1933, momento en el que comienza el segundo hilo argumental de la novela el cual le confiere una importante carga histórica. De su mano viajaremos a la Unión Soviética con un joven Elías, hijo de minero y estudiante de ingeniería, imbuido del idealismo comunista y a través del cual el autor nos retrata con rigor la deportación de miles de personas a la isla de Nazino.


Una prosa directa y un lenguaje cuidado son las señas de identidad de la forma de escribir de un autor que no necesita de florituras para dejarnos pegados a sus páginas mientras nos habla de la maldad humana, pero también de la búsqueda de la verdad y de la lucha de aquellos que lo arriesgan todo por ella.

Una novela que también aborda temas tales como la huella que el pasado imprime en el presente y en el futuro y cuya lectura no puede dejar indiferente. “Un millón de gotas” es mucho más que un libro con el que entretenernos  porque deja un poso del que es difícil huir. Es tal su intensidad y su dureza que debe disfrutarse con calma y dejarse llevar por las múltiples frases que obligan a parar la lectura y a reflexionar sobre nosotros mismos por muy alejadas que nuestras circunstancias, afortunadamente, estén de las relatadas en el libro.

El lector no tendrá descanso mientras lee, con el ritmo pausado que la propia novela imprime, este libro lleno de dolor, de silencio, de secretos, de un pasado que siempre vuelve. Un libro que no da un respiro. Un libro que te remueve, que deja poso y que llega para quedarse muy dentro del lector que un día decide aventurarse en sus páginas.

“La primera gota es la que empieza a romper la piedra. La primera gota es la que empieza a ser océano”

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