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viernes, 24 de febrero de 2017

ZZ Top" Eliminator" (1983)

Tras un disco tan fantástico como “Degüello”, en el que ZZ Top en cierto modo recuperaban la vena creativa que no tenían desde el afamado “Tres hombres”, la banda cayó en un nuevo bache a nivel musical, publicando dos años después, en 1981, “El loco”, un álbum excesivamente previsible y en el que empezaba a ser ya demasiado evidente que la fórmula utilizada a lo largo de su carrera estaba dando clarísimos síntomas de agotamiento.
ZZ Top necesitaban un revulsivo para poder regresar a lo más alto de las listas (aunque sus discos siempre se habían vendido muy bien, sobre todo en los Estados Unidos), pero también para demostrar que su calidad musical no se estaba acabando y que eran capaces de sorprender de nuevo a público y crítica.

Lo consiguieron, ¡vaya si lo consiguieron!, pero fue la última vez que llegaron a lograrlo. Resulta curioso que un grupo compuesto por tres hombres tenga precisamente ese número de discos, tres, como los más destacados en su carrera, siendo muy difícil, por no decir imposible, decantarse por uno sobre los otros dos.

Hablamos, evidentemente, de esa terna genial que estaba compuesta por “Tres hombres”, “Degüello” y “Eliminator”. Una cosa estaba clara para los componentes de ZZ Top: el nuevo disco tenía que sonar diferente, fresco, sorprendente, pero al mismo tiempo conservar toda la esencia del grupo, esa esencia que mezclaba el blues, el boogie, el rock y las raíces sureñas de forma magistral, consiguiendo un sonido peculiar que los desmarcaba de otras bandas como Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers, etc.

La faceta más lúdica, más rítmica, que siempre había estado presente en la música de ZZ Top, tenía que seguir siendo su seña de identidad. Eran los primeros años de la década de los 80 y el rock estaba girando hacia producciones en las que la percusión se mostraba mucho más contundente, las líneas de bajo adquirían una relevancia trascendental y, sobre todo, los sintetizadores llenaban gran cantidad de espacios sonoros que en la anterior década eran ocupados por la voz, la guitarra o por la propia intensidad emotivo-musical de la banda.

En los 80 todo tenía que ser más inmediato, más pulido y, a la vez, más simple en su asimilación. Se necesitaba un productor que supiese incardinar la música del grupo en la época que les había tocado vivir. El elegido fue Bill Ham, que tuvo el acierto de llevar por buen camino ese cambio musical en la banda.

Dicho cambio se basó fundamentalmente en la adición de sintetizadores a la música del grupo, así como una aceleración del ritmo y la melodía, consiguiendo que los nuevos temas adquirieran mayor dinamismo y espectacularidad.

La adictiva guitarra de Billy Gibbons se vio realzada por las aportaciones que los sintetizadores hacían, apoyando a la perfección los riffs contagiosos que iban siendo desplegados con la maestría tradicional a la que nos tenía ya acostumbrados. Pero lo que realmente convirtió a “Eliminator” en un disco rompedor fue la aquilatada mezcla entre vanguardismo musical y esas raíces blues sureñas que siempre habían definido a la perfección lo que era el sonido de la banda.

Sin perder ese gusto añejo, tradicional, consiguieron revitalizar su estilo y elaborar un sonido actualizado, muy adictivo y de fácil asimilación. El mérito fundamental es de Billy Gibbons y su fantástica forma de tocar la guitarra, alabada por genios como el mismísimo Jeff Beck, que en una entrevista declaró que Gibbons era uno de los mejores guitarristas del rock, no tanto por su técnica, que era y sigue siendo muy buena, sino también por su forma de hacer sonar la guitarra y de crear ritmos y riffs de indudable atractivo.

Uno de los elementos que más protagonismo cobraron en “Eliminator” fue el ritmo. Hasta este álbum, ZZ Top se habían movido por los parámetros del blues-rock con base boogie y raíces sureñas, pero siempre dentro de un sonido más o menos clásico, que en todo momento recordaba a los 70. Incluso “El loco”, con toda su aportación melódica, no dejaba de ser un trabajo de claro regusto setentero, lo cual a principios de los 80 empezaba a verse como algo en cierto modo caduco.

Con la llegada de “Eliminator”, el ritmo se hizo más trepidante, se aceleraron los temas y se aproximaron en cierta medida a un sonido que en esa época estaba causando furor: el sonido disco. Esto podría haber sido un aspecto muy negativo para el grupo, ya que ese tipo de música era claramente denostada entre el público más rockero.

De hecho, parte de ese público renegó en principio de este álbum, aunque posteriormente se rindieron a la evidencia. La apuesta le salió bien a ZZ Top, que vieron cómo los sectores más poppies de su potencial audiencia abrazaban “Eliminator” con absoluto deleite y convencimiento, viendo en este disco un trabajo de calidad que, como ventaja añadida, les permitía divertirse y bailarlo en las discotecas. Al mismo tiempo, la masa de seguidores de la new wave descubrió que un grupo de los considerados ya veteranos podía ofrecer algo que aportaba nuevas ideas y perspectivas a un sonido que se nutría de infinitas fuentes.

Es interesante recordar en este sentido que dentro de la new wave se encontraban bandas tan distintas como Blondie, Police, Pretenders, The Cars, Madness, Duran Duran, Talking Heads y un largo etcétera, que daban un total y variopinto colorido a dicho movimiento musical.

Para muchos de sus seguidores, ZZ Top ofrecían algo que en cierto modo sonaba a new wave, con esos sonidos electrónicos dominando la base rítmica y esa batería poderosa y contundente marcando un ritmo definido y constante, como si de una caja de ritmos se tratase.

Poco importa que dichas consideraciones fuesen o no erróneas, lo que quedó para la historia fue que una gran masa de jóvenes que hasta entonces nada habían tenido que ver con el rock y no digamos ya con el blues, escucharon a ZZ Top con atención, compraron sus discos y contribuyeron a llenar las salas o estadios en los que actuaba el grupo.

Con semejante panorama, el éxito comercial de “Eliminator” estaba más que cantado, por encima de ciertas desavenencias de sus fans más radicales y reacios a evolucionar con ellos. La escucha de los temas que conforman el álbum resulta una experiencia tan gratificante como sorprendente por aquella época. Su sonido innovador y exultante en lo dinámico, a la vez que contagioso, consiguió seducir a la gran mayoría de oyentes que escucharon el disco.

Fue como poner al día, actualizar, un estilo musical y un sonido que respiraba clasicismo por los cuatro costados, pero que con esa atrevida producción, esos arreglos y los sonidos electrónicos de sintetizadores, adquiría una dimensión plenamente actual y cautivadora. La única pega era que los esquemas iban a ser excesivamente repetitivos, pero eso es algo que sólo se empezó a apreciar con su siguiente trabajo.

Para cuando “Eliminator” se publicó y se disfrutó, la inmensa mayoría de gente simplemente flipaba con la nueva orientación musical de ZZ Top.

Fueron tres los singles que elevaron a este disco a los altares comerciales del rock: “Gimme all your lovin’”, “Sharp dressed man” y “Legs”,

Tracklist
Gimme All Your Lovin, Got Me Under Pressure, Sharp Dressed Man, I Need You Tonight, I Got the Six, Legs, Thug, TV Dinners, Dirty Dog, If I Could Only Flag Her Down, Bad Girl
Músicos
-Frank Beard: Batería
-Billy Gibbons: Guitarras, Vocales
-Dusty Hill: Bajo

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