En Mayo de 1968, Al Kooper y Mike Bloomfield se reunen en San Francisco para grabar los cinco primeros cortes de este espléndido álbum. Estas grabaciones desprenden blues y soul por los cuatro costados. Sin embargo el gran guitarrista Bloomfield no pudo completar el resto de la sesión, por lo que Stephen Stills con su singular estilo, mezcla de country-rock & roll, se encargó de acompañar con la guitarra a Kooper en los últimos cuatro temas del disco.
