"Siento celos de toda la gente que aparece en tu carta, de los que nombras y de los que no, de los hombres y de las chicas, de los negociantes y de los escritores (sobre todo de estos, claro)... Siento celos de Werfer, de Sófocles, de Ricardo Huch, de la Lagerlöf, de Jacobsen. (...) Con todos ellos querría pelearme, no por hacerles daño, sino para apartarles de ti, para librarte de ellos, para leer solamente cartas en las que únicamente se hable de ti, de tu familia... y por supuesto, ¡por supuesto!, de mí".
