Por extraño que pueda parecer, hoy, 30 de agosto de 2014, se cumplen cincuenta años exactos del día de 1964 en que visité con mis padres y mis dos hermanas este hotel y, al caer la tarde y llegar la hora de irse, en las escalinatas que, escoltadas por cipreses, descienden hasta el mar, inicié un movimiento de resistencia para impedir que dejáramos el lugar.