Con una frase redonda, de gran efecto, arranca Marcos Giralt Torrente Tiempo de vida: “El mismo año en que mi padre enfermó publiqué una novela en la que lo mataba”. Se trata de un apunte suelto perteneciente a un texto que no prosiguió por una situación de desconcierto creativo y enlaza con otro comentario relativo a la génesis de la obra que ahora publica: salió de la parálisis creativa cuando “por fin asumí que sólo me era posible escribir sobre mi padre”. Esta es la entraña de su nuevo y emotivo relato.