Lo que no era común en aquella época King Crimson tenía que hacerlo, y así sacó un disco de estudio donde más de la mitad correspondía a grabaciones originales de conciertos, en su mayoría improvisaciones. Esto era algo que se le daba muy bien, ya que en su sello característico imperaba la base de experimentación, añadiéndole inspiraciones espontáneas en directo. Pero lo que era en sus anteriores discos un elemento diferenciador, ahora se adueña en este trabajo en un alto porcentaje, siendo su estructura principal, sobretodo en la cara b del disco. De esta forma, de los 46:49 minutos, sólo doce son de estudio. El resto corresponde al concierto de Ámsterdam (23/12/73) y dos improvisaciones correspondiente a los conciertos de Zurich (15/11/73) y Glasgow (23/10/73)