En 1992, el metal industrial nos explotó de lleno en la cara por culpa de Ministry y su Psalm 69: The Way to Succeed and the Way to Suck Eggs. Pero solo dos años después tuvimos la gran suerte de conocer a un tipo que respondía al nombre de Trent Reznor, un señor hermosamente demente que lideraba un combo que respondía a las siglas NIN. Reznor es el director, total y absoluto, de este trabajo dantesco en el que reinan las máquinas, y en el que guitarras, bajos, y baterías han sido programadas casi por completo.
