Si viajamos al pasado, cuando cursaba secundaria, en su clara vocación de cineasta se cruzó la genética. Desde entonces conserva ambas pasiones intactas. “He rodado algunos cortos, pequeños documentales e incluso varios anuncios, pero me conformo con el nivel aficionado. Siempre me ha interesado comprender qué motivaciones llevan a las personas a hacer determinadas cosas. Por eso me gusta tanto el cine: por lo general, los personajes empiezan en un punto y acaban en otro distinto”.
