7.6.15

In Memoriam Henry Miller 1980 "Sexus"

Hablar de un libro de Henry Miller es como hablar de uno de Celine, de Bukowski o de Blaise Cendrars. La trama no existe. Y si la hay, no se puede contar. Para saber de que va, uno tiene que ponerse a leerlo en presente continuo.
Porque en Sexus, igual que sucede en sus Trópicos, Miller relata lo que vive, lo que piensa y lo que imagina al son de su propia respiración. Aún tomando la palabra el yo narrador, que rememora épocas pasadas, la sensación constante es la de una radical actualidad vital.

En Sexus están todos los ingredientes y todos los tópicos que referencian a Miller: deliciosas descripciones erótico-pornográficas, largas parrafadas poético-surrealistas, interesantes reflexiones sobre arte o el propio hecho de escribir, personajes delirantes que no escapan nunca a su despiadada crítica ni a su fina ironía… todo ello con el Nueva York de los años 20 o 30 (no lo especifica) como telón de fondo.

Su inigualable sinceridad y descacharrante humor recuerdan al mejor Bukoswki, gran bebedor de la obra de Miller aunque no dudase en darle cera cada vez que tenía ocasión.

Tenía muy claro que no quería llegar a ser el artista, en el sentido de convertirme en algo extraño, algo separado y excluido de la corriente de la vida. Lo mejor de escribir no es la tarea en sí de colocar palabra tras palabra, ladrillo sobre ladrillo, sino los preliminares, la labor preparatoria, que se hace en silencio, en cualquier circunstancia, en sueños igual que en vela: en resumen, el período de gestación…

 

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