21.9.17

King Crimson Fòrum Barcelona 25/11/2016 Radical Action

Asistir a un concierto de King Crimson es toda una aventura y un privilegio. La ubicación en el Auditori del Fórum y las condiciones indicadas en la entrada  hacían pensar que no estábamos ante un concierto más, sino ante un evento muy particular. Era el cuarto y último concierto de los Crimson en España,  También era mi primera y quizás última oportunidad de verlos, quien sabe si por mucho tiempo. Una vez dentro del majestuoso e imponente recinto del Auditori del Fórum me dio la impresión de estar asistiendo a un concierto de música clásica.
Quien sabe, quizás King Crimson tengan más en común con la música clásica que con el rock actual. Los asistentes fuimos invitados a disfrutar y empaparnos de la música como si de una esponja se tratara. Nada de distracciones mirando el móvil o intentando hacer fotos, quien fuera pillado usando un móvil sería sacado fuera de la sala. La cosa iba en serio.

El legendario proyecto de rock progresivo de Robert Fripp ha mutado en su última reencarnación en un septeto formado por dos guitarras (Jakko Jakszyk y Fripp), voz (Jakszyk), bajo (Tony Levin), vientos (Mel Collins) y tres baterías (Pat Mastelotto, Jeremy Stacey y Gavin Harrison). Una formación de por sí insólita en la que en directo los tres baterías se ubican en la parte delantera del escenario tomando todo el protagonismo.

Un telón iluminado de azul y unos focos que no se movieron en todo el concierto eran los únicos adornos. Nada de innecesarias distracciones. Lo único que importaba era la música, una música ejecutada con milimétrica precisión por este excepcional combo. Ahí estaba el padre de la criatura, un Robert Fripp que a sus 70 años mantiene vivo al Rey Carmesí desde aquel primer disco In the court of the Crimson King del lejano 1969. Mucho ha llovido y muchos han sido los músicos que han formado parte de este proyecto en algún momento. Ver en directo y a corta distancia las evoluciones de estos músicos fue una experiencia inolvidable, de esas que a uno le gustaría retener en su memoria con todo detalle para siempre.

La calidad del sonido fue asombrosa desde el primer momento, de lo mejor que he oído en mi vida, impresionante. La técnica y el virtuosismo de estos músicos son apabullantes. Qué dominio del oficio. Nada de distracciones ni saludos al respetable ni falsas poses rockeras. No había espacio para egos ni gestos de cara a la galería. Sólo había una música intemporal ejecutada de forma perfecta, sin fisuras. King Crimson ha facturado excelentes discos en sus múltiples reencarnaciones pero es en directo donde dan lo mejor de sí. Es casi imposible plasmar en disco su capacidad para improvisar sobre un escenario.

Me resultó muy gratificante descubrir que el grupo tenía un sonido homogéneo y compacto a pesar de atacar temas de prácticamente todas las épocas del grupo. Es impresionante poder escuchar en directo temas como Pictures of a city, Cirkus, Epitaph, the court of the Crimson King, VROOOM o Level Five. Casi nada. Para pincharte y no sacar sangre. El público lo disfrutó en envuelto en un silencio sepulcral únicamente roto al final de cada tema para aplaudir a los ejecutantes, quienes, impasibles a la adulación, pronto atacaban el siguiente tema.

La música de King Crimson me transportó a lugares lejanos, algunos de ellos desconocidos, para devolverme a mi butaca al llegar al intermedio. 20 minutos en los que uno se da cuenta de lo que ha visto y de lo que está a punto de volver a ver. En el baño de caballeros había un segurata organizando y por los pasillos un acomodador avisa haciendo vibrar un extraño timbre que el concierto está a punto de reanudarse
.
Esto es organización. Tras la pausa, el viaje prosigue por senderos tortuosos con temas como Easy money, Larks’ Tongues in Aspic (Part Two), Red o Starless. Acabaron con una sensacional 21st century schizoid man (incluido el alucinante solo de Gavin Harrison) que sigue sonando avanzada casi 50 años después. Tony Levin saca su cámara para fotografiar al público y nos da la señal para que hagamos lo propio. Incluso Robert Fripp saca una pequeña cámara.

Entre vítores y aplausos el grupo se deja fotografiar conscientes de que nos han regalado una de las mejores experiencias musicales de nuestra vida.
He asistido a muchos conciertos en mi vida y puedo aseguraros que a ninguno con la técnica y el virtuosismo que emanan estos MÚSICOS. Más que un ejercicio de nostalgia, el concierto fue la confirmación de la vigencia de un proyecto indescriptible llamado King Crimson.
 Rock The Best Music



Robert Fripp (guitarra)
Gavin Harrison (batería),
Jeremy Stacey (batería)
Pat Mastelotto (batería)
Tony Levin (bajo y voz)
Mel Collins (saxo, flauta),
Jakko Jakszyk (guitarra, voz)




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