Si, como se predicaba en 'Una oración para Owen', la memoria es un monstruo, ¿cómo sorprenderse de que 'Avenida de los misterios' nazca, crezca, se reproduzca y muera por esporas, dispersa e inaprehensible tan irregular y fascinante como la primavera? Esto no es una novela, es un río desbordado.
