En marzo de 1970, Joan Manuel Serrat incluyó en su disco IV una canción atrevida y adelantada: Conillet de vellut (“conejito de terciopelo”), en la que, más allá de la evidente referencia erótica del título, se hablaba de cosas como ménage à trois, Richard Avedon, Snoopy o las cámaras fotográficas Hasselblad. Todo para contar el amor fugaz y el consiguiente rechazo de una modelo que prioriza el éxito y sueña con ser portada de Elle, Vogue o Harpers, y que después de marear al chico para arriba y para abajo lo deja “solo y jodido”.