Escrita en 1933, es la 4ª novela de Georges Simenon -al margen de la serie del comisario Maigret-, quien, meses después de terminarla, firmaría un ventajoso contrato con la editorial francesa Gallimard. Con ella, Simenon dejó de ser considerado simplemente un autor de obras populares y comenzó a ganarse la estimación literaria de escritores contemporáneos suyos como Max Jacob, F. Mauriac y, más tarde, André Gide.
