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22.4.20

Enrique Vila-Matas "Querido Chet" Club Jamboree de Barcelona" 2000


Crece vertiginosamente la leyenda de Chet Baker. Yo, que llevaba años haciéndome con todo lo que encontraba de Chet, veo que ahora aparecen multitud de cosas sobre él, se ha convertido de repente en un mito. Y es asombroso, pero hasta los que fueron sus más enconados enemigos, hasta los que le mataron, hablan bien ahora de Chet. A su reputación le está sucediendo exactamente lo mismo que le pasara a la de Rimbaud y Verlaine, que Cernuda comentó en su poema Birds in the night: "Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarles; / Hoy, como el tiempo ha pasado (...)

Chet Baker "Como si tuviera alas" 1999 Epílogo de Vila-matas

Barcelona estaba espléndida en diciembre del 63. Después de París casi parecía una ciudad tropical. Cerré un trato para trabajar un mes en un club que estaba en un sótano, y que llevaba sólo un año ofreciendo música de jazz. En la planta de abajo bailaba Antonio Gades con acompañamiento de guitarra, castañuelas y palmas. El club incluía en el trato un pequeño apartamento. Conseguí contactar al poco tiempo con varios médicos que me recetaban Palfium. Durante el tiempo que duró mi contrato conocí a una familia muy bien relacionada, de gran peso en la ciudad; a través de ellos conocí a un médico que tenía una clínica propia y ultramoderna, con su quirófano y todo. Era un cirujano cuya destreza y facilidades bastaban para que fuesen a verle pacientes del mundo entero. Pronto logré que me facilitara recetas, y todo empezó de nuevo.

28.3.20

Joan de Sagarra "Jamboree Jazz" (Un repaso a la discografía de casa y a las canciones más rumberas)

Llegó la primavera y me pilla confinado en casa. No tengo perro que sacar a pasear, pero tengo un montón de libros, películas y discos. Y botellas de whiskey, de ron, de tequila, de vodka, de ginebra, de Armagnac, de Calvados… No veo la tele, apenas escucho la radio –sólo las noticias–; tengo un ordenador pero no sé cómo funciona –una vez a la semana viene Gemma a picar los artículos que le dicto y los manda a La Vanguardia–. No tengo móvil, pero sí teléfono. Entonces, ¿de qué puedo hablarles, de qué puede entretenerles una persona que se siente débil y molesta sin sus amigos, sin la terraza del aperitivo diario, y encima ofendida por las declaraciones de algunos “políticos” y defraudada por esa Unión Europea en la cual creía y resulta ser que no estaba tan unida como era de esperar ni preparada para hacer frente, unida, a la pandemia que nos azota?.

30.1.20

Chet Baker. Palau de la Música Catalana.Barcelona. 05/12/1963

Bill Coleman, Kenny Drew, Chet Baker, Ponny Poindexter, Art Farmer, Lou Bennet, Stéphane Grappelli, Kenny Clarke, Ornette Coleman, René Thomas y Dexter Gordon son alguno de los nombres que subieron al escenario del club durante esos años. También, en 1966, Ella Fitzgerald i Duke Ellington actuaron en el “Palau de la Música” por iniciativa del Jamboree. Al márgen de las estrellas Internacionales, músicos catalanes como Francesc Miralles, Enric Ponsa, Pere Ferré, Francesc Burrull, Salvador Font “Mantequilla” o el mismo Tete Montoliu fueron los habituales de la casa, compartiendo espacio con músicos extrangeros residentes – la cantante Gloria Stewart, por ejemplo – o de paso por la Ciudad.

El techo del Jamboree Jazz

El Jamboree los años 60 no sólo era conocido por acoger a grandes figuras del jazz, o por ser el lugar donde recalaba menudo la soldadesca de la VI Flota estadounidense, sino también porque a menudo se organizaban juergas de campeonato, protagonizadas por una fauna muy diversa. Una de estas noches desenfrenadas, un grupo de parroquianos, visiblemente contentos, decidieron repintar el techo de la cava aprovechando que alguien había encontrado un bote de pintura abierto. Como no disponían de pinceles, los improvisados ?? artistas plásticos decidieron embadurnarse las manos con pintura, subir a lo alto de una escalera y empezar a plantar las palmas de la mano en el techo, como si fueran huellas digitales. Más de uno, dicen, salió empapado de la sala. Lo que nadie sospechaba es que aquellas manchas de pintura en forma de mano acabarían convirtiéndose parte de la imagen corporativa de la sala.

Jamboree Jazz.Chet Baker Barcelona 12/1963


"Barcelona estaba espléndida en diciembre del 63. Después de París casi parecía una ciudad tropical. Cerré un trato para trabajar un mes en un club que estaba en un sótano, y que llevaba sólo un año ofreciendo música de jazz. En la planta de abajo bailaba Antonio Gades con acompañamiento de guitarra, castañuelas y palmas. El club incluía en el trato un pequeño apartamento. Conseguí contactar al poco tiempo con varios médicos que me recetaban Palfium. Durante el tiempo que duró mi contrato conocí a una familia muy bien relacionada, de gran peso en la ciudad; a través de ellos conocí a un médico que tenía una clínica propia y ultramoderna, con su quirófano y todo. Era un cirujano cuya destreza y facilidades bastaban para que fuesen a verle pacientes del mundo entero. Pronto logré que me facilitara recetas, y todo empezó de nuevo".

29.1.20

Jamboree Jazz.Barcelona

La sala Jamboree estará de fiesta a lo largo de este flamante 2020 para celebrar sus sesenta años de existencia. Una efeméride insólita en la escena local, nacional y también prácticamente a nivel europeo ya que se trata de seis decenios ofreciendo música en directo de forma regular, principalmente jazz y músicas afines. Con dicho motivo, los responsables de la sala –comenzando por su máximo responsable, Joan Mas– han planificado y preparado un intenso año. Habrá tantos conciertos como días tiene el año, los habrá especiales y gratuitos, incluyendo una fiesta aún secreta el próximo 26 de julio en el Liceu coincidiendo con la inauguración del festival Mas i Mas…” (Esteban Linés. La Vanguardia, 2 de enero).