“¿Y si la impostura fuera una manera de apropiarse de los lugares, que no está nada mal?”, se pregunta Jean Echenoz tras escuchar a Enrique Vila-Matas recordar el primer encuentro entre los dos en un bar efímero, de breve existencia, llamado El aviador. Echenoz no desmiente la historia del escritor barcelonés, recuerda ese bar cuya “barra era la reconstrucción, bajo una placa de vidrio, de un campo de aviación en miniatura”, pero y ¿si lo desmintiera? “Puede parecer una impostura, sobre todo si tú ahora me desmintieras y dijeras que no recuerdas El aviador, pero no lo harás.