Me perseguía el enigma desde que Monterroso dijera en Viaje al centro de la fábula que "crónicas de viaje como New York de Brendan Behan son la máxima felicidad". Durante largo tiempo estuve preguntándome quién diablos sería aquel Behan y dónde encontrar su libro. Y recuerdo que, siempre que veía a Monterroso, me olvidaba de preguntárselo. Y recuerdo también que, un día, cuando menos lo esperaba, hallé el nombre de Brendan Behan en una nota periodística sobre huéspedes famosos del hotel Chelsea de Nueva York. Pero allí de Behan decían tan sólo que había sido un brillante escritor irlandés que solía describirse a sí mismo como "alcohólico con problemas de escritura"