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20.4.20

Enrique Vila-Matas"Dietario voluble" 2008

Al publicar sus Hojas de hierba, Whitman advertía: “Camarada, esto no es un libro; quien toca esto toca a un hombre”. Ante este nuevo volumen de Vila-Matas, el lector siente una vez más la tentación de jugar con las palabras del poeta norteamericano y transferir el resultado al escritor catalán: este autor-narrador-personaje no es un hombre, sino un libro. O, mejor, un conglomerado de libros, un muestrario variadísimo de obras literarias que se entrecruzan en el recuerdo y saltan por doquier en el texto, porque Vila-Matas contempla el mundo, ve, siente y juzga sub specie litteraturae.

14.3.20

Enrique Vila-Matas "Julien Gracq y la percepción de futuro" (El mar de las Sirtes) 2008

Pienso en aquello que Tolstói dice de Napoleón y que Julien Gracq transcribe en A lo largo del camino: "Con un gran tacto y una gran experiencia, con calma y dignidad, cumplió su papel de jefe imaginario". Podríamos perfectamente aplicarlo al propio Gracq, último clásico de la literatura francesa. Que lo sea no equivale a que sea una estatua de mármol del panteón de los ilustres. Es más, si nos acercamos a su mejor novela, El mar de las Sirtes, nos llevaremos una sorpresa cuando, en lugar de resonancias decimonónicas, percibamos el vigor moderno de una fábula que no sólo se acopla perfectamente al aire de nuestro tiempo, sino que se alinea con las tendencias más exquisitas o renovadoras de la narrativa de estos comienzos de siglo. Porque El mar de las Sirtes no sólo contiene la belleza extrema de cierta modernidad, sino que, además -como el enigmático volcán Tängri, que una madrugada lunar despega del horizonte en el séptimo capítulo-, se proyecta con sombra inquietante en el panorama de las novelas futuras.

5.3.20

Enrique Vila-Matas "La inteligencia de Renard" Diario 1887-1910. Jules Renard 2008

Escribir es una forma de hablar sin que te interrumpan pero es, además, una actividad más complicada incluso de lo que parece porque, como decía Jules Renard (1864-1910), uno tiene que estar todo el rato demostrando su talento a gente que carece de él. La verdad es que, para las citas literarias, Renard siempre ha sido una verdadera mina. Véase ésta elegida al azar: “El hombre verdaderamente libre es el que sabe rechazar una invitación a cenar sin dar excusas”. Cuando Dorothy Parker dijo aquello de que cada vez que se le ocurría una frase magnífica sospechaba que Oscar Wilde ya la habría escrito, cometió la ligereza de olvidarse de Jules Renard.

16.2.20

Enrique Vila-Matas "Ebrio de Nueva York" 2008 Chelsea Hotel


Me perseguía el enigma desde que Monterroso dijera en Viaje al centro de la fábula que "crónicas de viaje como New York de Brendan Behan son la máxima felicidad". Durante largo tiempo estuve preguntándome quién diablos sería aquel Behan y dónde encontrar su libro. Y recuerdo que, siempre que veía a Monterroso, me olvidaba de preguntárselo. Y recuerdo también que, un día, cuando menos lo esperaba, hallé el nombre de Brendan Behan en una nota periodística sobre huéspedes famosos del hotel Chelsea de Nueva York. Pero allí de Behan decían tan sólo que había sido un brillante escritor irlandés que solía describirse a sí mismo como "alcohólico con problemas de escritura"

30.1.20

Enrique Vila-Matas "Kafka en tranvía" 2008- Relecturas


AL ENCONTRARME de nuevo con el penúltimo fragmento de Jakob von Gunten de Robert Walser –aquel en el que Herr Benjamenta y el narrador cabalgan por el mundo en un sueño de libertad absoluta- capto un posible aire de familia con Deseo de convertirse en indio, una de las prosas breves de Contemplación, el primer libro que publicara Kafka. En esa juvenil y breve prosa indecisa, Kafka muestra su deseo de ser de verdad un indio, siempre alerta, sobre el caballo galopante, en viaje sin bridas por el ancho mundo. Aunque es una prosa indecisa, aunque es un texto de sus primeros tiempos, ahí está ya en toda su plenitud el espíritu de un Kafka recién salido de las lecturas de Walser.

27.1.20

Rodrigo Fresán "El estilo de la felicidad" Enrique Vila-Matas.Dietario volubre 2018

En la portada de este Dietario voluble –ensamblado en parte a partir de la columna que Enrique Vila-Matas viene publicando en la edición de Barcelona de El País desde el 2005– aparece el autor fotografiado por el francés Olivier Roller, especialista en corregir actitudes y poses familiares de narradores.

7.11.19

Enrique Vila-Matas "El viaje vertical" (La Gran Llanura al norte de la Atlántida) 2008

"Era un plano de la Gran Llanura, un barrio que estaba situado al norte de la capital de la Atlántida. Había en esa zona veintinueve canales verticales y diecinueve horizontales. La Gran Llanura, por la perfecta geometría cuadriculada de sus calles y canales, le recordó a Mayol lo que originariamente ideara el arquitecto Cerdà para el Ensanche de Barcelona.Sin poder evitarlo, Mayol empezó a asociar cierta nostalgia del Ensanche –que era donde había nacido– con la melancolía que le inspiraba el hundido continente de la Atlántida.“Yo sí que soy de la Atlántida” me diría ese mismo día Mayol cuando nos encontramos a las seis de la tarde. Sus ojos tenían un resplandor extraño."

14.6.16

Enrique Vila-Matas "Y Pasavento ya no estaba" Editado en Argentina (2008)

No sabía lo que pasaba, pero sentía la necesidad de seguir escribiendo acerca de los temas centrales de ese libro, como si hubiera comprendido la profundidad real de los mismos demasiado tarde, cuando ya mi novela estaba en las librerías.Siempre ha sido así en mi vida. Un amigo dice una frase y no la entiendo y acabo comprendiéndola muchos años después. Esto no es raro, pero sí es extraña esa capacidad para memorizar todas las frases que en su momento no entiendo. ¿Cómo puede uno pasarse la vida recordando frases incomprensibles o, lo que es peor, tardando tanto en hallarles un sentido (...)

30.9.14

Enrique Vila-Matas "Ella era Hemingway. No soy Auster" (2008)

Ella era Hemingway y No soy Auster, los dos textos de Vila-Matas con los que la colección Cuadernos Alfabia inicia su singladura, pueden entenderse como sendas reflexiones sobre los escurridizos factores , a menudo tan poco científicos y analizables, que hacen valiosas las obras literarias. Ya sea la curiosa falta de misterio de un relato de Hemingway o el inefalble encanto de las novelas de Auster, la literatura, como experiencia, no siempre es reducible a explicaciones teóricas.