Comúnmente valorado como uno de sus trabajos más importantes, Station to Station se caracteriza también por ser el vehículo del último álter ego de Bowie, The Thin White Duke («el Duque Blanco»). El disco fue grabado después de rodar la película de Nicolas Roeg, El hombre que vino de las estrellas. Durante las sesiones Bowie mostraba una gran adicción a las drogas, especialmente a la cocaína, y en sus últimos años poco recordó de su producción. Más tarde culparía a sus adicciones y a su álter ego por varios lapsus en su juicio durante ese período, caracterizados por perturbadoras inclinaciones hacia el fascismo y hacia la cocaína.