Pablo Martín Sánchez publicó El anarquista que se llamaba como yo (2012), novela que surge al descubrir azarosamente en Google la figura de un olvidado anarquista (de nombre y apellidos homónimos a los del autor), condenado a muerte en 1924 por atentar contra el dictador Primo de Rivera y ejecutado a garrote vil en Vera de Bidasoa, del que ya Pío Baroja había escrito en La familia de Errotachu.
