A Bowie se le acusó de mercenario, comercialista, calculador y perseguidor de billetes cuando salió a la venta "Young Americans", venía de hacer una serie de discos muy personales, honestos, novedosos y en muchos momentos innovadores, cuando tuvo la ocurrencia de hacer un disco empapado hasta la médula de funk, en momentos en que el género tenía un resurgimiento con tintes muy comerciales.
