Este artículo analiza la profunda imbricación entre el desmontaje del concepto moderno de sujeto y los mecanismos textuales puestos en funcionamiento en las novelas de Enrique Vila-Matas, especialmente en su trilogía metaliteraria (bartleby y compañía, el mal de montano y doctor pasavento). Procedimientos como la escritura fragmentaria, la hibridación genérica, la intertextualidad o la autoficción, están puestos en la obra de Vila-Matas al servicio del cuestionamiento de una noción cerrada y monológica de la identidad y contribuyen así construir ese yo múltiple y en constante proceso de transformación que proponen los textos del escritor catalán.Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes,
10.5.21
5.5.21
Olalla Castro Hernández "La figura del escritor en Bartleby y compañía, El mal de Montano y Doctor Pasavento" 2015
La noción de autor que recorre las novelas de Enrique Vila-Matas abre un TercerEspacio, un entre-lugar que no es plenamente moderno, por cuanto reconoce el continuum semiótico, el tejido intertextual que genera cada nuevo texto, la presencia de todas las voces que entrecruzan la voz “propia” (nunca tan propia, pues, como se pretendía en la Modernidad) de cada escritor, pero tampoco posmoderno, ya que pone todo su empeño en encontrar una identidad de escritor “original”, una voz “genuina”, una “brizna de literatura propia”, aunque exista una conciencia de que ésta sólo puede surgir de la mezcolanza o la reinterpretación del conjunto de voces y escrituras de las que se nutre la literatura de todo autor.
15.10.20
Vila-Matas preferiría no celebrarlo "Bartleby y compañía, 20th" - The New Barcelona Post
No se nos ocurre mejor manera de empezar un artículo sobre Enrique Vila-Matas que contradiciéndole. Es conocida la aversión del escritor shandy hacia los números redondos, pero sus lectores no podemos dejar de celebrar con alborozo los veinte años de Bartleby y compañía, uno de sus mejores libros. ¿Qué tendrán que ver los ordinales con la literatura del barcelonés? se preguntarán, por tanto, los más perspicaces. ¿Qué tendrán que ver los ránkings con una obra que no cesa de construir túneles submarinos con los que conectarse con la literatura universal? Y tendrán razón.




