Larbaud durante la primera Guerra Mundial se afincó en Alicante por su tranquilidad y hermosura. Recorrió varios domicilios y hoteles, siendo uno de estos, un piso de la calle Bazán, calle donde también vivió su amigo y escritor alicantino Eduardo Irles. Allí comenzó su diario. Amigo de tertulias frecuenta con el círculo de amistades: Oscar Esplá, Eduardo Irles, Gabriel Miró y los hermanos Bernacer entre otros renombrados alicantinos de la época.