Señora, escúcheme antes de que sea demasiado tarde. Ya están aquí. La plaga se extiende rápidamente por el sur de California. Cierre las puertas y no pierda de vista a sus hijos. Permanezca junto a su marido y prepare café. También para los críos. Una simple cabezada y esos monstruos le robarán su vida y sus recuerdos. Puede que sus asquerosas vainas ya estén creciendo en su invernadero; puede que los seres que albergan en su interior ya hayan madurado y se parezcan a usted. Que sean usted. ¡Vaya a comprobarlo, por el amor de Dios! ¡Mire también en el sótano y en el cuarto de herramientas! Y si encuentra uno de esos pútridos vientres del mal, ¡préndale fuego!