"En una de las danzas las muchachas se apoyaban pudorosamente sobre los pies de los jóvenes guerreros y los ceñían por la cintura, mientras ellos, con los brazos estirados a cada lado de la cabeza de la muchacha, cogían la lanza con ambas manos, y la levantaban de vez en cuando tirándola al suelo con toda su fuerza.
