Joey y Johnny Ramone estuvieron 20 años sin hablarse. Uno era progresista y el otro ultraconservador; uno de costumbres disipadas, el otro de disciplina militar. Una incompatibilidad de caracteres que se agigantó cuando el guitarrista (Johnny, el estricto) empezó a salir con la exnovia del cantante (Joey, el viva la virgen). Pero The Ramones siguieron tocando noche tras noche. En la calle se odiaban, pero en el escenario todos tenían una misma misión: noquear a los espectadores con su avasallador punk. El escenario hace grandes a las bandas, o las obliga a retirarse. Todos los episodios recogidos en estos vídeos se vivieron en actuaciones con música en directo, momentos inolvidables de la historia del rock.
