A la larga la verdad no importa, importa saber volver a casa
Así termina: “¿Sabes cómo volver a tu casa?”, me pregunta Enrique Vila-Matas luego de una conversación, a lo largo de una mañana de otoño, en su piso de Barcelona. Está claro que es una pregunta inequívocamente vilamatiana. Una de esas preguntas desconcertantes que en los libros o en las columnas de Vila-Matas, el escritor contesta siempre con una desconcertante respuesta –por lo general tímida y soberbiamente monosilábica– y, así, por un segundo me tienta la idea de responderle “No” a Vila-Matas. Y a ver qué pasa.
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1.4.20
12.6.17
Enrique Vila-Matas "En el país de Tristram" 2004
Iba por Champs Elysées hace unos días y la felicidad, más que salir a mi encuentro, iba conmigo. Tanta euforia se debía a que llevaba en mi bolsillo una nueva traducción al francés del Tristram Shandy de Laurence Sterne. Y ese libro tiene para mí duende. Independientemente de que sea una novela genial, ese libro me ha dado siempre una fuerza espiritual extraña. Era por eso que, a pesar de que era un día de tormenta, iba yo por Champs Elysées con un sentimiento de alarmante felicidad. Me volví de pronto cauto cuando recordé que con la felicidad es mejor no confiarse y que lo más sabio es dejar que sea efímera, no querer abrazarla tanto.
17.2.15
Enrique Vila-Matas "El viento ligero en Parma" 2004
Quiero expresar mi agradecimiento a la Editorial Sexto Piso y al propio Enrique Vila-Matas por haberme metido en el embrollo de presentar su libro, El viento ligero en Parma. “Embrollo”, “lío”, “enredo” o “laberinto enmarañado” son justo las palabras que mejor definen lo que pasa en las conferencias y presentaciones de Vila-Matas; en las reales, como ésta, y en las ficticias, como las que a menudo aparecen en sus obras. Y quiero agradecer también a la Librería La Central que nos haya acogido hoy, en esta tarde de viento ligero en Madrid. No pretendo extenderme demasiado, pues estoy convencida de que queréis escuchar a Vila-Matas. Por otro lado, sería muy poco vila-matiano hacer una presentación interminable, extensa y pesada. De hecho, tratándose de él, lo lógico sería hacer una presentación abreviada o, mejor, no hacer ninguna presentación.
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