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9.9.21

Enrique Vila-Matas " El afecto como novedad en las biografías" Robert Walser

Robert Walser, que tanto se esforzó en dejar huellas de su vida tan leves que casi se han disipado, cuenta desde el mes pasado con una intensa biografía escrita por Susan Bernofsky, su traductora habitual al inglés. No deja de ser una paradoja que “el más solitario de los escritores solitarios”, como le definiera W.G. Sebald, el que más deseaba pasar inadvertido, haya ahora generado tan densa biografía, la primera en inglés, Clairvoyant of the Small. La publica Yale University Press. Y el título procede de un fragmento de W.G. Sebald, de El paseante solitario, donde calificaba a Walser de “vidente de lo minúsculo”.

28.4.21

Enrique Vila-Matas "Thomas Wolfe era una fiesta" 2021

Thomas Wolfe creía que había que producir una obra de peso (en todos los sentidos de la palabra) para poder considerarse escritor. “Quería ver libros gordos, con muchas páginas”, según James Thurber. Y Faulkner lo vio como el mejor de su generación, colocándose en segundo lugar él mismo, y a Dos Passos tercero del podio.

16.3.21

Enrique Vila-Matas "La página 343" 2021


El vecino me adelanta para quitarme el ascensor y, a modo de disculpa o chufla, me dice que, ahí donde lo veo, lleva en realidad confinado 20 años y por tanto está muy adaptado al horror. Me quedo esperando el siguiente turno y como venganza imagino que me ha confesado que los viajes que no realiza le parecen cada día más una categoría mental, una forma de perderse en paisajes de la memoria antes de quedarse dormido.

Enrique Vila-Matas "El odio de todos los días" 2021 George Steiner

George Steiner

Iñaki Uriarte comentó en sus Diarios que, cuando escribía una reseña negativa, se sentía en la obligación, por una extraña coherencia interna con él mismo, de cogerle ojeriza al criticado. A veces, leo estas palabras como una sátira de la forma habitual de operar de ciertos críticos nacionales. En otras me hace pensar en Enrique Lihn, que suponía que el odio que algunas personas manifestaban hacia él se explicaba por haberlas visto durante 30 años sin haberlas saludado jamás. No está mal pensado, aunque la verdad es que el odio de los otros tiene tantos recodos y misterios que cualquier interpretación que hagamos del mismo puede llegar a parecernos verosímil

23.2.21

Enrique Vila-Matas "El copista de Kubrick" 2009 Jack Torrance "all work and no play makes jack a dull boy"

1 - Regreso a Nueva York después de unos días en Boulder, junto a las Montañas Rocosas, cerca de Denver, Colorado. Allí no he dejado de pensar en Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto, aquella película cuyo clima de fatalidad y horror no se olvida fácilmente. No tenía muchas cosas que hacer en Boulder, pero en medio de la apabullante desolación del lugar me encantó descubrir que la ciudad tenía historia

16.2.21

Enrique Vila-Matas "Perspectiva de sótano" 2021 Colón Barcelona

Por la mañana, a primera hora, me acerqué a la ventana y, repetición de las repeticiones, vi pasar por mi calle al joven de tantas veces, al que habla solo, barba cerrada y gorro frigio. Parecía un presagio de que aquel día que empezaba sería puro bucle, pero luego resultó lo contrario. Dos horas después, circulaba en taxi por Barcelona, rumbo al sur, rumbo al puerto. Aquel día podía ser excepcional porque por primera vez en meses salía del barrio. Iba camino del Museu Marítim de Barcelona, donde, en la ceremonia del premio Biblioteca Breve, iba a rendir homenaje al amigo Juan Marsé, que con Últimas tardes con Teresa lo ganara en 1965.

3.2.21

Enrique Vila-Matas "Risas en la oscuridad" 2021 Jean Pierre Léaud

Una vez, pasé una noche en un hotel frente al mar, en Cascais. Por la mañana, en la luminosa terraza volcada sobre el Atlántico, había reconocido a Jean-Pierre Léaud —el doble de Truffaut, el inolvidable Antoine Doinel de Los cuatrocientos golpes—, pero no me había atrevido a importunarle, porque el actor tenía nada menos que sesenta años más que en aquella película y daba verdadero terror su mirada fija en el horizonte. Y también porque se necesitaba coraje para plantarse ante él y preguntarle si le importaría que le fotografiara

29.1.21

Enrique Vila-Matas "El resto del mundo era Elizabeth" 2020 Richard Burton-Elizabeth Taylor


Habrá quién no sepa ya quién fue Richard Burton, y eso que no hace mucho era uno de los seres más envidiados de la tierra; en algunos casos de forma equivocada, porque le creían el autor del libro Anatomía de la melancolía, confundiéndolo con un clérigo genial (Robert Burton) que anduvo por Oxford en el siglo XVI. Claro que nuestro Richard Burton también fue clérigo anglicano y alcohólico, amigo de Ava Gardner en La noche de la iguana

28.1.21

Enrique Vila-Matas "La casa común" (Gorbachov & Herzog) 2020

“A veces, cuando la jornada es triste, me la cuento a mí misma imitando la voz y el acento de Werner Herzog, y todo va mejor”. Esto lo escribía el otro día Jakuta Alikavazovic, y me pareció un buen hallazgo. Porque la voz de Herzog siempre parece darle un mayor interés a las historias, no hay duda. Es una de las características de sus filmes tan únicos, del mismo modo que en ellos jamás la naturaleza es algo artificial.

24.1.21

Enrique Vila-Matas "La anomalía" 2021 L´Anomalie. Hervé Le Tellier

En mi anterior café Perec hablé de aquel amigo de Juan Benet que se echaba a correr en el Madrid de posguerra cuando creía ver en el cielo “una amenaza” (que en realidad era una nubecilla) detrás de la torre de Correos: “La amenaza está allí, ¿es que no la veis?”. Pues bien, tres días después de hablarles de aquello a ustedes, cayó la Gran Nevada. Y la cosa no quedó ahí. En aquel mismo café Perec había explicado que a Don DeLillo la idea de El silencio le había llegado a principios de 2018 en el avión de París a Nueva York, cuando se quedó con la vista puesta en la pantallita con todos los datos del vuelo y comenzó a preguntarse qué ocurriría si un día se producía un gran apagón tecnológico global.

Enrique Vila-Matas "Detrás de la torre de Correos" 2020 El Silencio Don DeLillo

Novela breve, pero en ningún caso “obra menor” como la han calificado algunos, El silencio, de Don DeLillo, se abre con una intuición de Einstein: “No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta se librará con palos y piedras”. La idea de El silencio (Seix Barral) le llegó a DeLillo a principios de 2018 y el libro no lo concluyó hasta mediados del pasado mes de marzo, justo cuatro días antes de que irrumpiera la pandemia. La trama vino hacia él en el vuelo de París a Nueva York cuando se quedó con la vista puesta en la pantallita con todos los datos del vuelo y comenzó a preguntarse qué ocurriría si un día fallara el sistema y toda aquella dinámica información quedara de pronto reducida a cero; en definitiva, qué sucedería si se produjera un fulminante apagón tecnológico global.

Enrique Vila-Matas "El vacío del fin de la tecnología" 2020 Don DeLillo

En la trayectoria de Don DeLillo hay un puñado de novelas breves cuyo lugar en su obra me recuerda al del conjunto de novelas breves de Philip Roth en la suya. Unas parecen ser piezas que se quedan a medias, como si fueran buenos bocetos; otras, en cambio, son pequeñas obras maestras (Indignación, Némesis). A DeLillo le sucede algo semejante con piezas tan extraordinarias como Body Art o este El silencio y otras de menos enjundia como El hombre del salto; los grandes tienden a adelgazar sus relatos con la edad y la sabiduría

29.12.20

Enrique Vila-Matas "Recuerdos inventados" 2020 (del libro Recuerdos inventados)

1 Recuerdo que en mi viaje a las Azores entré en el Peter’s bar de Horta, un café frecuentado por los balleneros, cerca del club náutico: algo intermedio entre una taberna, lugar de encuentro, agencia de información y oficina postal. El Peter’s ha terminado por ser el destinatario de mensajes precarios y venturosos que de otra forma no tendrían otra dirección. Del tablón de madera del Peter’s penden notas, telegramas, cartas a la espera de que alguien venga a reclamarlas. En ese tablón encontré yo una misteriosa sucesión de notas, de mensajes, de voces que parecían guardar una estrecha relación entre ellas por proceder del mundo de los pequeños equívocos sin importancia de Antonio Tabucchi: voces que parecían homenajearle viajando en común, viajando en una caravana imaginaria de recuerdos inventados: voces traídas por algo, imposible decir por qué. Pero a las que no dudo en convocar aquí de nuevo.

8.12.20

Enrique Vila-Matas "Sombras de Barcelona" 2020

Barcelona años 50

Destartalada y fantasmal, la ciudad (no sólo por la crisis pandémica) se ha vuelto rematadamente triste, ajada, como si hubiera recuperado su color gris de postguerra. Barcelona es hoy un espacio de aire inequívocamente grosero, a años luz de antiguos esplendores. Al mirarla, se descubre enseguida una especie de mancha anticuada que se le ha adherido al paisaje, como el olor del tabaco a una camisa que lavamos un día.

23.11.20

Enrique Vila-Matas: Pierre Michon "Llega el rey cuando quiere" 2018

De todo nos reímos porque conocemos la incertidumbre, el temblor de fondo en todo lo que hacemos y escribimos. ¿Quién está seguro de algo? ¿O no han oscilado todos los “últimos escritores” de ese siglo entre su impresión de incapacidad y de impostura (los más honestos preguntándose por qué iban a ser precisamente ellos los que dejaran constancia, más que cualquier otro escritor, de la totalidad del ser) y el deber que tenían de intentarlo, pese a todo?

21.11.20

Enrique Vila-Matas "Situarse en el mundo" 2007

Convertido en escritor español por arte de birlibirloque o por el arte político de no haber sido demasiado invitado a Frankfurt, quiero tratar ciertas cuestiones relacionadas con el idioma que utilizo, cuestiones que creo que también pueden ser de interés de los que escriben en catalán. Como dije en un reciente boletín del Instituto Cervantes, está claro que la lengua española es la cuarta más hablada del mundo, detrás del chino, el inglés y el hindi, y que eso ha producido una indudable expansión del español

17.11.20

Enrique Vila-Matas BARCELONA. ¡NADA! 2016 Witold Gombrowicz

Un 22 de agosto de 1939, Gombrowicz pisaba por primera vez tierra argentina, sin saber que iba a estallar la Segunda Guerra Mundial y quedaría varado en Buenos Aires un cuarto de siglo. No fue hasta otro día 22 (abril, 1963) cuando al desembarcar por unas horas en Barcelona camino de Francia, volvió por fin de nuevo a pisar la vieja Europa. Al día siguiente ya estaba en Cannes y “corría hacia París en el tren Mistral”.

14.11.20

Enrique Vila-Matas "Allá, en el litoral de Ostia" 2020

No todo el mundo sabe que, a finales de 2066, el grupo literario OuLiPo, el brillante Taller de la Literatura Potencial que fundaran en 1960 en París Le Lionnais y Queneau, se disolvió para siempre después de una nerviosa reunión. La desaparición del legendario grupo se describe en Diario de un viejo cabezota (Reus, 2066), un thriller distópico y última entrega de la muy personal e inimitable trilogía novelesca que ha publicado Pablo Martín Sánchez .El autor de ese Diario de 2066 tenía 89 años cuando lo escribió en Reus, al sur de Cataluña, en unos días del futuro que aún nos quedan lejanos, por no decir que imposibles.

29.10.20

Enrique Vila-Matas "Padre nuestro,que estás en las siestas" 2020

Últimamente, el verbo “resguardarse” aparece con mayor frecuencia que antes en las conversaciones, en las lecturas, en nuestra mente. Ayer fue ya el colmo porque descubrí que el título de la película de Jeff Nichols que estaba viendo, Take Shelter, podía traducirse por Resguardarse. Contaba la historia de un tipo de Ohio que trataba de poner a buen resguardo a su familia después de que unas visiones aterradoras le hubieran convencido de que un desastre apocalíptico estaba por venir.

13.10.20

Enrique Vila-Matas "Paseos antiguos por lugares perdidos" 2018 Teodor Cerić

Parque de Painshill

En 1992 el joven poeta Teodor Cerić, burló el bloqueo militar de su ciudad natal, Sarajevo, y huyó, luchó contra la dificultad, y logró no hundirse. “Qué difícil es / cuando todo se hunde / no hundirse también”, dice un haikú de Julio Herranz. Durante siete años, Teodor Cerić viajó por Europa sin rumbo fijo y trabajó en los más diversos oficios (el de jardinero entre ellos), y así fue escapando de la destrucción a la que le habían abocado.