Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Fresán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Fresán. Mostrar todas las entradas

28.3.21

Rodrigo Fresán "perfectos desperfectos" “El silencio” Don DeLillo

Hay algo muy interesante en la historia de la ciencia ficción que se alcanza cuando el reflejo automático y eufórico y casi histérico del futurismo puro y la anticipación desaforada y el ilusionismo por los progresos tecnológicos por venir (todo presentado como en un catálogo de IKEA) súbitamente hacen sitio a la atendible posibilidad de que las cosas se averíen y los ingenios se descompongan. Y que, sí, el mañana al que cantaban esos sentimentales crooners devenga en un hastiado no future de modales punk.

27.3.21

Rodrigo Fresán "Phil Spector: Citizen Spector Boulevard" 2021

La escena está inmejorablemente puesta y contada (y filmada y sonorizada) en la biografía “Tearing Down The Wall Of Sound: The Rise And Fall Of Phil Spector” (2007) de Mick Brown. Allí, en 2003, el biógrafo acude a la cita con su biografiado en trámite y poco y nada cuesta imaginar a la cámara siguiéndolo hasta un castillo en un barrio de Los Ángeles llamado Alhambra.

Rodrigo Fresán "The Kinks versus todos" Lola Versus Powerman And The Moneygoround, Part One 50th Anniversary 2020

¡ÉRAMOS NOSOTROS CONTRA EL MUNDO!” fue el mayúsculo título/cita, a tamaño catástrofe, de portada de ‘Uncut’ a la hora de dedicar su “The Ultimate Music Guide” a The Kinks en 2012. A nueve años de esto, pensamientos dispersos acuden mientras escucho la reciente y conmemorativa/cincuentenaria box, publicada el pasado 11 de diciembre, honrando la inolvidable memoria de “Lola Versus Powerman And The Moneygoround, Part One” (1970).

20.3.21

Rodrigo Fresán "The Paris Review es una fiesta" Ernest Hemingway (The Art of Fiction ) 2004

"No está nada mal cumplir cincuenta años junto al descubrimiento del ADN y la galletita marca Oreo", sonrió George Plimpton el año pasado durante los festejos por el medio siglo de The Paris Review. El neoperiodista, novelista, habitual cameo (apareció tanto en Lawrence de Arabia como en un episodio de Los Simpson), alguna vez pitcher de beisbol, golfista curtido, biógrafo oral de Edie Sedgwick y Truman Capote e insuperable relaciones públicas, Plimpton uno de los miembros fundadores y bohemios en la Ciudad Luz, junto a William Styron y Peter Matthiessen entre otros, de esta ya legendaria publicación trimestral con un tiraje de diez mil ejemplares, a menudo en problemas financieros y rescatada del cierre por un hijo del Aga Kahn murió poco después

Rodrigo Fresán "Por qué y porque" The Paris Review (The Art of Fiction ) 2011

UNO Lo sabe todo aquel que alguna vez haya frecuentado una redacción de periódico: las Fiestas son territorio complicado, semanas cortas, cierres veloces y, por encima de todo, una época en la que (suficiente con lo que la realidad ya se mete con uno) lo que menos desea uno es meterse con la realidad. De ahí las producciones encargadas de antemano sobre cuestiones artísticas, abstractas, aptas para todo público, prestigiosas y prestigiantes y, sí, más bien inofensivas. Es allí donde entran los siempre prácticos y siempre listos escritores. Juntemos unos cuantos y a ver con qué se salen ahora.

3.9.20

Enrique Vila-Matas "Moral del divertido" 2009

Encuentro en un artículo, El original, de Rodrigo Fresán, sobre Bob Dylan una anécdota que sé que me acompañará durante tiempo. Chris Shaw -ingeniero de sonido de cabecera de Dylan desde hace unos años- cuenta que al final de un concierto se acercó al cantante y, refiriéndose a la interpretación que acababa de hacer de It's alright ma (I'm ony bleeding), quiso saber si alguna vez la había vuelto a tocar como en la versión original. Dylan le miró y le dijo: "Bueno, ya sabes, un disco no es más que el registro de lo que estabas haciendo ese día en particular. Y a nadie le gustaría vivir el mismo día una y otra vez, ¿no?".

1.4.20

Rodrigo Fresán / Enrique Vila-Matas "Volver a casa" 2004

A la larga  la verdad no importa, importa saber volver a casa 
Así termina: “¿Sabes cómo volver a tu casa?”, me pregunta Enrique Vila-Matas luego de una conversación, a lo largo de una mañana de otoño, en su piso de Barcelona. Está claro que es una pregunta inequívocamente vilamatiana. Una de esas preguntas desconcertantes que en los libros o en las columnas de Vila-Matas, el escritor contesta siempre con una desconcertante respuesta –por lo general tímida y soberbiamente monosilábica– y, así, por un segundo me tienta la idea de responderle “No” a Vila-Matas. Y a ver qué pasa.

7.3.20

Enrique Vila-Matas: "Una vida de ventrílocuo".Rodrigo Fresán "La parte inventada" 2014.

Una noche, Bob Dylan salió al escenario con una máscara de goma que era su propia cara. El público se quedó atónito. ¿Habría tenido otro accidente? ¿Sería un impostor? La voz sonaba igual. Si era un sustituto, hacía muy bien su trabajo. Cantó un rato con la máscara puesta, y después se la arrancó y la lanzó lejos. ¡Aquí le tenemos en carne y hueso! ¡El auténtico! Fue una actuación terrorífica y el público en ningún momento dejó de preguntarse si realmente era Dylan o no.

27.1.20

Rodrigo Fresán "El estilo de la felicidad" Enrique Vila-Matas.Dietario volubre 2018

En la portada de este Dietario voluble –ensamblado en parte a partir de la columna que Enrique Vila-Matas viene publicando en la edición de Barcelona de El País desde el 2005– aparece el autor fotografiado por el francés Olivier Roller, especialista en corregir actitudes y poses familiares de narradores.

21.1.20

Rodrigo Fresán " El secreto del mal y La universidad desconocida" Roberto Bolaño 2007


“La literatura se parece mucho a la pelea de los samuráis, pero un samurái no pelea contra otro samurái: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”, definió Roberto Bolaño en una entrevista.

20.1.20

Rodrigo Fresán "Libros de cabecera" 2018


“Siempre me pareció muy injusto esto de salvar -a pedido y por obligación- sólo a diez entre todos a los que leyó y lo hicieron y lo hacen y lo siguen haciendo a uno tan feliz. Es decir: la biblioteca no tiene que ser como el Titánic. Hay botes para todos mientras los estantes y las neuronas aguanten. Y nadie anda por ahí pensando en su top-ten a menos que algún iceberg inesperado lo obligue a pensar en ello. Por lo que -entre la obediencia y la rebeldía- propongo aquí más de diez títulos (fundamentalistas del número redondo abstenerse) con sus respectivas y encandiladoras “sombras” a modo de no tan libres asociaciones de ideas.En cualquier caso, esto es el máximo al que pude llegar a comprimirme y apretarme.

18.1.20

Rodrigo Fresán "La velocidad de las cosas" 1998

«Pocas novelas tan apasionantes he leído en los últimos años. Con Mantra es con la que más me he reído, la que me ha parecido más virtuosa y al mismo tiempo más gamberra; su carga de melancolía es inagotable, pero siempre está asociada al fenómeno estético, nunca a la cursilería ni al sentimentalismo siempre en boga en la literatura en lengua española. Es una novela sobre México pero, en realidad, como toda gran novela, de lo que verdaderamente trata es sobre el paso del tiempo, sobre la posibilidad e imposibilidad de los sueños. Y también trata, en un plano casi secreto, sobre el arte de hacer literatura, aunque muy pocos se den cuenta de ello.» Roberto Bolaño «Presumo de ser quien más veces ha releído La velocidad de las cosas , un libro escrito en clave infinita y en el que Rodrigo Fresán noveliza su vida, pero también nos cuenta lo que pudo haber pasado, lo que no pasó, y lo que ocurre cuando no se sabe si algo ocurrió alguna vez.» Enrique Vila-Matas.

Rodrigo Fresán "Mantra" 2001

Un amigo le dijo a Rodrigo Fresán que Mantra le parecía Cien años de soledad rodada por David Lynch. Algo de razón tiene. Por ejemplo, uno de los ejes de la novela es la historia / antihistoria de una familia mexicana, los Mantra, abducidos por una telenovela. Son muy diferentes de los Buendía de García Márquez, pero 'le hacen algunos guiños a los fulgores del realismo mágico', como explica Fresán. Aunque contrapone su 'irrealismo lógico'. 'Si el realismo mágico es una invasión de lo fantástico en lo cotidiano, el irrealismo lógico es el movimiento de un solo hombre, que va poniendo datos a la irrealidad'.

17.1.20

Rodrigo Fresán "Vidas de santos" 1993

Como también ocurre en La velocidad de las cosas , Vidas de santos es una serie de relatos (que crece a cada nueva edición pero en menor medida que su ya mencionada sucesora) con un nexo común que hace que se relacionen entre ellos de forma que admiten una lectura independiente cada uno de ellos pero, al mismo tiempo, adquieren un sentido global y cohesionado al formar parte de un conjunto.Si se consigue o no, o de que forma se consigue, si esta es buena o no, es otra historia.

5.1.20

Ricardo Baixeras "Farai un vers de dreit nien" (La parte soñada) Rodrigo Fresán - Trilogía sobre la memoria

Si en 'La parte inventada' Rodrigo Fresán ,dedicó todos sus esfuerzos a desentrañar cómo la mitología de un escritor se cuece en los abismos de la propia imaginación (y aquí Fresán tiene cuerda para rato) ahora en 'La parte soñada' bucea con ahínco en el modo en que “el sueño, ensueño, sinsueño” se convierten en la piedra de toque de un “un libro con todos los tiempos al mismo tiempo que, al ser vistos simultáneamente, producen una imagen de la vida que es hermosa y sorprendente y profunda

Elena Hevia -Las oscuras pasiones de Emily Brontë "Cumbres borrascosas" (Rodrigo Fresán)

Es muy difícil hablar de la verdadera Emily Brontë,porque con su carácter retraído y enigmático suele mostrarse más bien borrosa en el cuadro familiar. Y eso que en ese cuadro, todo vida interior, no brillaba especialmente la sociabilidad. Así que para hablar de ella hay que mencionar a su padre, el muy retorcido y autoritario vicario Patrick Brontë, a la hermana mayor, Charlotte, la autora de ‘Jane Eyre’,  kilómetro cero de la novela feminista, y a Branwell, el único hermano, en el que estaban puestas todas las esperanzas familiares que él machacó a base de falta de talento, alcohol y drogas. La hermana menor, Anne, también escritora y también desdibujada, no pasa de ser una autora estimable.

29.12.19

Laura Ramos "Viaje a la mente de un escritor" Rodrigo Fresán.´Trilogía sobre la memoria

Con la reciente aparición de La parte recordada, última entrega de la tríada que empezó con La parte inventada (2014) y siguió con La parte soñada (2017), Rodrigo Fresán presentó en sociedad las nuevas piezas de su particular colección de la memoria. La parte recordada es una máquina del tiempo maniática, bella y monstruosa, un artefacto que trata sobre el paso del tiempo y a la vez opera materialmente sobre el tiempo, traza una especie de cosmogonía filosófica, actúa como un compuesto de liberación prolongada que emana lentamente, en modo ralentizado, su sustancia hipnótica sobre el lector a medida que van pasando las páginas.

29.11.19

Enrique Vila-Matas "El inventor de la obra de autor John Banville"

Decía el otro día Rodrigo Fresán (acaba de publicar su deslumbrante (La parte recordada) que los autores que más le gustan son los que escriben siempre el mismo libro,  “como Nabokov, Borges, Banville, y hasta si me apuras Philip K. Dick”. Estuvo bien que lo dijera, porque cada vez hay más partidarios de la nueva inercia del mercado: que los novelistas cambien de registro a cada nueva novela y que solo haya libros singularizados y no autores.

20.10.19

Rodrigo Fresán "La parte recordada" 2019. Trilogía sobre la memoria (III)

Y cómo recuerda este Escritor que alguna vez fue un prometedor Nextcritor y ahora es apenas un Excritor. Alguien que ya no puede escribir, pero que tampoco puede dejar de leerse y de releerse y de evocar cómo fue alguna vez y cómo ya nunca será. Alguien pensando en que "Inventar era recordar hacia delante. Soñar era recordar hacia arriba o hacia abajo. Recordar era inventar hacia atrás".

Rodrigo Fresán "La parte soñada" 2017 .Trilogía sobre la memoria (II)


Con la primera entrega, alguien perspicaz se preguntó: “¿Esto de qué va?”, y esta segunda va de lo mismo que iba la anterior. Si Flaubert quería escribir un libro sobre nada, solo sostenido por el estilo, Fresán quiere escribirlo todo (“lo suyo era no un no se me ocurre nada, sino un se me ocurre todo”); y, si fuera posible, al mismo tiempo en que todo sucede (o se inventa, o se sueña, o se recuerda). De manera que esta obra se sostiene en la fluencia de leer que concuerda, podría decirse, con respirar. Para Fresán, muy propenso a la “manía referencial”, es decir, a la pura digresión, escribir y leer conforman una intrincada red que motiva tanto su sustento como su finalidad.