Al final de El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez, el infame general que protagoniza la novela está solo en su palacio enfrentándose a la muerte, como Donald Trump hoy en la Casa Blanca enfrentándose al ocaso de su presidencia.
“…había sido cuando menos lo quiso… se había cebado en la falacia y el crimen, había medrado en la impiedad y el oprobio y se había sobrepuesto a su avaricia febril y al miedo congénito… había sabido desde sus orígenes que lo engañaban para complacerlo… pero aprendió a vivir con esas y con todas las miserias de la gloria a medida que descubría en el transcurso de sus años incontables que la mentira es más cómoda que la duda, más útil que el amor, más perdurable que la verdad…”.
