En Fiesta bajo las bombas, Canetti va describiendo a diferentes individuos desde el barrendero Cheshan Bois hasta el duque de Northurberland, pero sobre todo a los intelectuales, artistas y escritores que conoció. Como siempre es un observador atento del comportamiento humano y un oyente receptivo. Pone el acento en los elementos discordantes reveladores del caràcter como la risa de macho cabrío de Bertrand Russell, el tartamudeo de Aymer Maxwell, la soberbia de su mejor amigo de la época el sinólogo Arthur Waley, la fragilidad de Franz Steiner o la voz agradable de Geoffrey Pyke. No hace referencia a las penurias que pasó para poder escribir en Inglaterra. Es la parte menos personal de su autobiografía.
