Un célebre pensamiento de Pascal encaja tan a la perfección con estos tiempos de pandemia que hasta se ha vuelto viral (adjetivo bien oportuno en este caso): “Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación”. Tal vez fuera mejor, añadió Kafka con humor, no salir de casa y quedarnos sentados a nuestra mesa, callados y solos, porque el mundo entonces no podrá evitarlo y se nos acercará para que lo desenmascaremos; extasiado, se contoneará ante nosotros.