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2.3.20

Enrique Vila-Matas ""No leeré más ‘e-mails"" Eric Satie. Semi-ficciones / 5-2013

Eric Satie  (Suzanne Valadon (1893).

(…) Eric Satie no abría nunca las cartas que recibía, pero las contestaba todas. Miraba quién era el remitente y le escribía una respuesta. Cuando murió, encontraron todas las cartas por abrir, y algunos amigos se lo tomaron a mal. Sin embargo, no era para enfadarse. Cuando publicaron las cartas juntamente con sus respuestas, el resultado fue muy interesante. “Esa correspondencia es fantástica porque todos ahí hablan de cosas distintas y, por supuesto, esa es la esencia del diálogo”, comentó Ricardo Piglia.

5.12.18

Enrique Vila-Matas "Leyes que se nos escapan" Semi-ficciones / 4-2013


Me inscribí en una terapia de grupo para insomnes, solo por curiosidad, ya que la verdad es que soy un tipo que duerme como los ángeles. Asistí a largas reuniones en las que, como decía la publicidad de la terapia, “insomnes reunidos hablaban, compartían experiencias y avanzaban en su largo camino hacia la curación”.

17.7.18

Enrique Vila-Matas "La oración de Cavarozzi" Semi-ficciones- /3-2013


Cavarozzi, que fue uno de mis amigos en el París de los años setenta, es muy ágil mentalmente y brillante hasta lo indecible. Aunque no es su mayor mérito en la vida, fue el autor de aquel eslogan del mayo francés que decía: “Sed realistas, pedid lo imposible”.

17.8.16

Enrique Vila-Matas "Salir como la marquesa" Semi-ficciones / 2-2013


De inmediato sentí vergüenza al caer en la cuenta de la hora elegida. ¿Acaso no recordaba que Valéry renunció a hacer novelas porque éstas, según dijo, le obligaban a escribir líneas tan banales como “la marquesa salió a las cinco”?

12.10.15

Enrique Vila-Matas "Mejor que Jerry sea real" Semi-ficciones / 1-2013


A finales de 1964, recién cumplidos los diecisiete años, la familia me pagó un largo desplazamiento a California para que pasara unas semanas en casa de tío Eduardo en Santa Mónica. De aquel viaje iniciático guardo buenos recuerdos, muy especialmente del día en que mi anfitrión, con gran pompa paródica, me anunció que por la noche cenaríamos con Fred Quimby.