Me recuerda al pintor Hammeshøi, que pintó una y otra vez habitaciones desocupadas, todas muy distintas. Me gusta mucho que sea tan obsesivo y que simule que escribe siempre el mismo libro. En Patrick Modiano todo sucede en el pasado, lo que nos confirma que el pasado no está muerto, y ni siquiera es pasado, y nunca termina de pasar.
