Los conflictos y encontronazos entre escritores son los que le permiten a la creación y al pensamiento renovarse y expandirse.
Como sucede en todas las disciplinas y profesiones, los territorios de la literatura se convierten, de tanto en tanto, en campos de batalla. Y aunque la mayoría de los conflictos no pasan de las escaramuzas, resultado de odios tan intestinos como vanos, de angustias tan íntimas y pequeñitas que no consiguen hacer florecer el pensamiento, a veces suceden verdaderos encontronazos.



