“Querido Toni, acabo de soñar contigo… los dos estábamos de pie y hablábamos de un poema mío, pero dentro de una atmósfera de espera, el poema era perfecto y yo no lo había mandado a un concurso, tú me preguntabas por qué, entonces comprendía que el organizador del concurso eras tú y tal vez traías el dinero en un bolsillo y yo te decía que había olvidado el poema, que era sangriento y ya no me importaba…”
Roberto Bolaño, octubre de 1982.



