Cuando me casé con María Jesús de Elda y nos fuimos a vivir en la parte alta del paseo de Sant Joan escribí una crónica (en El País) que titulé Fantasmas y en la que decía que “para vivir en un barrio que no fue el tuyo, el de tu infancia y tu adolescencia, como es mi caso, para apropiárselo uno se ve forzado a recurrir con cierta frecuencia a los demás, a los fantasmas de los demás”. Y eso fue lo que hice. Fantasmas de Juan Marsé, como el de Carmen Broto, la puta roja, que solía tomar el aperitivo en la terraza del bar Alaska. Fantasmas pillados en los inquietantes relatos de Javier Tomeo, mi vecino, y fantasmas de Enrique Vila-Matas al que conocí a finales de los sesenta, cuando era un jovencísimo estudiante de periodismo y empezaba a escribir.
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21.7.20
Joan de Sagarra "Nuevos fantasmas" Joan de Sagarra,Juan Marsé, Enrique Vila-matas
Cuando me casé con María Jesús de Elda y nos fuimos a vivir en la parte alta del paseo de Sant Joan escribí una crónica (en El País) que titulé Fantasmas y en la que decía que “para vivir en un barrio que no fue el tuyo, el de tu infancia y tu adolescencia, como es mi caso, para apropiárselo uno se ve forzado a recurrir con cierta frecuencia a los demás, a los fantasmas de los demás”. Y eso fue lo que hice. Fantasmas de Juan Marsé, como el de Carmen Broto, la puta roja, que solía tomar el aperitivo en la terraza del bar Alaska. Fantasmas pillados en los inquietantes relatos de Javier Tomeo, mi vecino, y fantasmas de Enrique Vila-Matas al que conocí a finales de los sesenta, cuando era un jovencísimo estudiante de periodismo y empezaba a escribir.
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