¿Qué tienen en común series como El hombre en el castillo o Electric dreams y películas como Blade runner, Desafío total, Minority report o A scanner darkly? Todas ellas están basadas, con mayores o menores libertades dramáticas, en historias de Philip K. Dick (1928-1982). Inicialmente un jornalero de las letras que publicó miles de páginas infrapagadas, Dick acabó consiguiendo un estatus de autor de culto dentro de la ciencia ficción y (de manera algo sorprendente) de la contracultura estadounidense. Su vida fue, a menudo, tan abismal y delirante como su producción literaria.
19.6.21
Emmanuel Carrère "El Reino" (2015)
Y cuando nadie lo esperaba, un libro sobre la fe. La propia y la ajena. La de Carrère que se agarra a ella para salir del alcohol y el amor tortuoso. Y la de Pablo de Tarso y Lucas el evangelista. En tiempos de sociedades occidentales descreídas, que han colocado a las religiones en la buhardilla (un lugar que visitar muy de vez en cuando), el escritor crea una obra descomunal sobre el origen del cristianismo, sobre su fuerza subversiva y sobre las perplejidades que suscita hoy. Un híbrido de nuevo entre la ficción, la memoria y el ensayo, que nació como una indagación histórica de los primeros días del cristianismo y despertó el recuerdo del devoto Carrère, que durante tres años comentó a diario en un cuaderno los evangelios. La confirmación de los muchos Carrères que hay en Carrère.
13.6.21
Emmanuel Carrère "El adversario " 2000
1.1.20
Emmanuel Carrère "Yoga" 2020
Lo cuenta él mismo desde las primeras páginas de Yoga: Emmanuel Carrère tenía pensado escribir un libro “risueño y sutil” sobre el mundo de la meditación –usa el diminutivo “librito” para referirse a ese texto: lo imaginaba como algo simpático y leve– hasta que su vida bastante acomodada y sin demasiados problemas dio un vuelco inesperado en apenas cuatro años.
2.10.14
Emmanuel Carrère "Una novela rusa" (2008)
Huyendo de El adversario, Carrère recaló en un amor y un reportaje en Rusia. De nuevo su vida y la de los demás enmarañadas junto al análisis del periodista. El narrador Carrère es inclemente con los defectos del personaje Carrère. La impudicia o la honestidad (según se mire) se convierte en marca de la casa, en la diosa que justifica todos los sacrificios. Ni siquiera su madre, la historiadora Hélène Carrère d’Encausse, logra frenarle cuando decide rastrear el pasado colaboracionista de su abuelo materno. Secretos de familia, amores rotos y un crimen en Kotelnich dan para un libro capaz de causar distintos tipos de asombro.



