Pienso en aquello que Tolstói dice de Napoleón y que Julien Gracq transcribe en A lo largo del camino: "Con un gran tacto y una gran experiencia, con calma y dignidad, cumplió su papel de jefe imaginario". Podríamos perfectamente aplicarlo al propio Gracq, último clásico de la literatura francesa. Que lo sea no equivale a que sea una estatua de mármol del panteón de los ilustres. Es más, si nos acercamos a su mejor novela, El mar de las Sirtes, nos llevaremos una sorpresa cuando, en lugar de resonancias decimonónicas, percibamos el vigor moderno de una fábula que no sólo se acopla perfectamente al aire de nuestro tiempo, sino que se alinea con las tendencias más exquisitas o renovadoras de la narrativa de estos comienzos de siglo. Porque El mar de las Sirtes no sólo contiene la belleza extrema de cierta modernidad, sino que, además -como el enigmático volcán Tängri, que una madrugada lunar despega del horizonte en el séptimo capítulo-, se proyecta con sombra inquietante en el panorama de las novelas futuras.
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14.12.18
Julien Gracq "El mar de las Sirtes" 1951
Esta historia se sitúa en un mundo irreal, entre la autocracia renacentista y los estados recién nacidos en el siglo XIX. El joven protagonista, gracias a su curiosidad, se ve inmerso en el enfrentamiento entre dos potencias territoriales. Sobre el amor, la lucha, la renuncia y la tregua.Julien Gracq posee el raro don de la escritura: las palabras, escogidas con precisión de orfebre, se encastran con magistral perfección en la estructura de las frases y del conjunto; párrafo a párrafo, surge la música, llena de matices, brillante en múltiples claroscuros.
Enrique Vila-Matas "Perder teorías" 2010 Autobiografía literaria
Julien Gracq
Invitado en Lyon a un simposio internacional sobre la novela, un doble del escritor Vila-Matas es dejado por un taxi en su hotel, sin que allí nadie le dé la bienvenida. En su soledad sale a pasear por la ciudad y se compra un ejemplar de la revista Le Magazine Litteraire, donde encuentra un artículo dedicado a El mar de las Sirtes (Gracq) escrito por él mismo para esa revista. Leerlo o, mejor dicho, releerlo, le lleva a desarrollar y escribir en su cuarto de hotel una teoría general de la novela, incidiendo especialmente en la modernidad absoluta de Gracq, el autor de El mar de las Sirtes. Mientras escribe su teoría, la organización que le ha invitado a Lyon sigue sin ponerse en contacto con él. De regreso ya a Barcelona, le parece descubrir la futilidad de toda teoría literaria y de todo viaje y quizás la futilidad de todo y comienza a perder países y a perder teorías, a perderlas todas.25.11.16
Julien Gracq "Leyendo Escribiendo (El oficio de escritor)"
Un trabajo crítico desde el corazón mismo de la escritura, algo que muy pocos pueden hacer. El crítico es un lector ideal, más atento tal vez, y que se ofrece a actuar de intermediario elocuente entre el autor y otros posibles lectores. Pero además, la escritura se origina en la lectura, se escribe porque otros antes que nosotros han escrito, y se lee porque otros antes que nosotros han leído.
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