Barcelona estaba espléndida en diciembre del 63. Después de París casi parecía una ciudad tropical. Cerré un trato para trabajar un mes en un club que estaba en un sótano, y que llevaba sólo un año ofreciendo música de jazz. En la planta de abajo bailaba Antonio Gades con acompañamiento de guitarra, castañuelas y palmas. El club incluía en el trato un pequeño apartamento. Conseguí contactar al poco tiempo con varios médicos que me recetaban Palfium. Durante el tiempo que duró mi contrato conocí a una familia muy bien relacionada, de gran peso en la ciudad; a través de ellos conocí a un médico que tenía una clínica propia y ultramoderna, con su quirófano y todo. Era un cirujano cuya destreza y facilidades bastaban para que fuesen a verle pacientes del mundo entero. Pronto logré que me facilitara recetas, y todo empezó de nuevo.
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20.2.20
Enrique Vila-Matas "LA CRÓNICA Sobre la angustia de hablar en público" 1999
Llega un día en la vida de muchas personas en el que se ven obligadas a hablar en público por primera vez. Lo normal entonces es que les tiemblen las piernas y les invada un sudor frío y sean víctimas del pánico escénico. Yo recuerdo haber debutado en lo de hablar en público en uno de aquellos bobos y entrañables cine-foros de los años sesenta. Recuerdo haber levantado la mano en un coloquio sobre El proceso de Orson Welles y haberlo hecho prácticamente obligado por la cantidad de estupideces que estaba oyendo.
7.1.20
Enrique Vila-Matas "Bolaño en la distancia" (1999)
Juan Antonio Masoliver ha escrito acerca de Los detectives salvajes: "Propone un nuevo orden literario en el que entren Monterroso, Ibargüengoitia o Monsiváis. Sus lectores ideales serían Luis Maristany, Juan Villoro o Enrique Vila-Matas, es decir los defensores de la extravagancia".
3.1.17
Enrique Vila-Matas "Esperando al fiel Goma " 1999 (Witold Gombrowicz-Diario (1953-1969)
En una noche de fin de año ya lejana, hallándome en París en pleno extravío existencial, unas frases del escritor polaco Witold Gombrowicz leídas por azar me orientaron hacia un buen camino. Yo, que aquella noche creía que no podría escribir nunca porque no tenía nada que decir, me encontré de golpe -misterios de la vida cotidiana- con esta inestimable ayuda: "¿Quién decidió que se debe escribir sólo cuando se tiene algo que decir? El arte consiste precisamente en no escribir lo que se tiene que decir, sino algo completamente imprevisto".
27.9.14
Enrique Vila-Matas " El viaje vertical" (1999)
El viaje vertical constituye una nueva indagación en algunas preocupaciones y obsesiones nucleares del microcosmos literario de Vila-Matas. Frente a la normalidad de los viajes horizontales, de un lugar a otro, o circulares, como el de Ulises, el viaje aquí novelado es vertical y termina agotándose en un recorrido hacia la nada. Su osadía y radicalismo se adelantan ya en los versos de Huidobro: “Cae/ Cae eternamente/ Cae al fondo del infinito/ Cae al fondo de ti mismo/ Cae lo más bajo que se pueda caer”.
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